martes, 9 de abril de 2013

Uso y Abuso.

Voy a hacerme un collar con todas las perlitas que sueltas por la boca cuando se te pone mejor y más dura que el mármol con el que se hicieron las principales esculturas de la historia del arte

aunque personalmente
creo que Miguel Ángel necesitaría un par de consejos míos sobre qué hacer con semejante materia prima.

Voy a hacerme un collar
para que cuando me silbes
todo el mundo sepa que si algo voy
es muy perra.

martes, 5 de marzo de 2013

Felaciones y Falacias.


Puede que no lo diga muy a menudo,
pero me sé absolutamente capaz de protagonizar cualquier tratado sobre la desidia.

Los buenos dramas siempre acaban plasmados sobre papel, y cualquier que no sepa apreciar la fuerza estética de la muerte causada por la sobredosis de un buen puñado de pastillas no tendrá ni puta idea de lo que quiero decir.
Igual que casi todos los buenos momentos empiezan cuando
introduzco el dedo de juzgar en cualquier cosa, aunque yo también tengo mi rincón favorito.
Sé de sobra que he llorado mínimo el doble de veces al sur de la frontera que por debajo del flequillo. Por eso a veces las cosas malas no están tan mal.
Las personas creen que el oro es bonito simplemente porque no te cuesta menos de un minuto ante cualquier película porno conseguirlo.
Y esa es más o menos la esencia de casi todo.

martes, 22 de mayo de 2012

La gloria del Jazz

Quizás estás hecha de sudor y saliva
y todavía no lo sabes.

Rompe el puto espejo, querida.

martes, 15 de mayo de 2012

martes, 24 de mayo de 2011

Jodidos, pero contentos.

Es bonito ver que todavía quedan Personas que siguen lanzando flores desde su balcón directamente a la boca de aquellas otras que todavía tienen cojones de sentir la sangre y los dientes resbalar caja-torácica-abajo y escupir un beso a la ecuación del cambio.

Es bonito ver que en alguna parte queda poesía, sudor y bilis para declarar cualquier guerra justa dispuesta a tirar tantas puertas abajo de una sola patada.

lunes, 11 de abril de 2011

Caducando calendarios.

Nos encerrábamos en su habitación a escuchar discos antiguos y suponerles todo el peso de la historia. A él le gustaban las minifaldas y a mí sus historias absurdas, cargadas de toda esa épica y entusiasmo que solo consiguen los mentirosos. Pasamos horas, días y fábulas aislados de todo lo aburrido y también de todo lo demás, con una sonrisa bobalicona contra el dolor de cabeza. Lágrimas, explosiones y ese tipo de gilipolleces quedaban amortiguadas por el chasquido de una, otra, otra y otra lata de cerveza caliente. Sí, sin duda dejamos todo ese puñado de años dorándose al sol y si al final resulta que en el gran resumen universal esos quedan nominados para los mejores de nuestra vida, nosotros no movimos ni un puto dedo por ellos. Y al menos de eso sí podremos sentirnos orgullosos.

sábado, 22 de enero de 2011

Prohibido no tocar.


Caracola,
levanta su falda
y acaricia su costa.
Ella gime tormentas
si le consigues olas.